¿Cómo pasar del mundo corporativo al mundo emprendedor? (Y no frustrarse en el intento)

Se dice mucho que emprender es una moda. Sea real o no, Chile es un país eminentemente emprendedor, al menos si lo comparamos con otras naciones de la región. Apostar por un negocio propio no es una tarea sencilla, es una decisión que conlleva muchas aristas e incluye desde la creación de una mermelada hasta plataformas digitales más sofisticadas…

 

En cualquier caso, se requiere de convicción, sacrificio y mucha perseverancia. Acá te daremos algunos tips para que pases del mundo corporativo a tener que ser tu propio jefe.

 

Según cifras del año 2019, en Chile se crean 365 pymes al día. Una cifra no menor ya que desde que se creó dicho registro (de Radar Pyme) había promediado 207 nuevas pymes al día. Números más, números menos, lo realmente significativo, es que desde que la pandemia se hizo presente en nuestro país, aumentó el número de personas —por motivos de fuerza mayor o por mero interés propio— decidieron crear su propio negocio con toda la ilusión que eso implica.

 

Y sí, existe una ilusión pero al mismo tiempo eso conlleva un grado importante de trabajo, planificación, dedicación, que quizás en el mundo corporativo no se destinaría en el mismo grado. Es que claro, no existe mayor sentido de pertenencia ni mayor involucramiento ni dedicación a algo que es propiamente de uno. 

 

Pero ojo que esta tendencia de pasar del mundo corporativo a emprender no es propia de nuestro país. A nivel mundial también se está dando esta manera de enfrentar el panorama económico. Quizás el escalamiento y la visibilidad mediática se la llevan las denominadas startups, que por medio de aplicaciones o herramientas digitales logran traspasar fronteras, pero naturalmente también existen los emprendimientos de productos y servicios que quizás no logren la internacionalización, pero que de igual forma trascienden a nivel local.

 

Lo anterior incluso también está siendo abordado por universidades. En Chile, hay un sinnúmero de carreras que promueven mediante algunas asignaturas herramientas de liderazgo, de administración e incluso de creación de sitios web y mantenimiento de redes sociales, con el fin de formar nuevos profesionales que puedan hacer de manera más fluida la transición al mundo emprendedor.

 

Ese es el contexto actual, cuyo objetivo quizás pasó de ser gerente de una multinacional, a ser el dueño de un negocio/startup propia. O incluso ser socio de una startup con participación accionaria de la compañía u otro tipo de figura que actúe como incentivo para el crecimiento y escalamiento de la misma.

 

En línea de lo anterior, algunos creen que los emprendedores tienen una impronta especial y única para aprender a ser resilientes y a ser dedicados en lo que hacen. Porque si hay algo claro, es que muchas veces al emprender tienes que hacer de todo: ser gerente general, ser el gerente de operaciones, de recursos humanos e incluso el gerente de marketing. “Circo pobre”, como coloquialmente se dice, ya que se debe hacer de todo durante todo el día.

 

¿Qué consejos se le puede dar a alguien que pasa del mundo corporativo al mundo emprendedor?

 

1.- Que no hay jornadas de trabajo.

Entendiendo que quizás emprendas en algo que amas, te apasione o simplemente manejas, es bueno que sepas de antemano que cuando emprendes no hay jornadas establecidas de trabajo. Un emprendimiento es 24/7 aunque suene cliché. Olvídate que el día viernes a las 18:00 hrs estarás listo o alistándose para tomar el primer pisco sour de la jornada. Cuando emprendes, te darás cuenta que no existen los horarios de llegada y de salida y que cualquier imponderable será un conflicto para poder conciliar el sueño. 

 

2.- Gánale a la ansiedad con una estrategia focalizada

Si bien es normal que los emprendimientos vayan mutando en el corto plazo, fundamentado también por el constante dinamismo que actualmente tiene nuestra sociedad, es importante considerar una hoja de ruta estratégica y focalizada, que te permita ajustar en caso de que ocurran imprevistos. A esa hoja de ruta ponle plazos y acciones a realizar para que la ansiedad no te carcome la conciencia. Ten esta hoja de ruta, pero también considera que puede mutar conforme pase el tiempo.

 

3.- Ser perseverante y constante

Probablemente el primer año no sea el que esperabas. Quizás de afuera tus proyecciones eran mucho más optimistas de lo que creías. Si bien dependerá de tu emprendimiento, del sector e industria al que perteneces, los escalamientos y crecimientos no siempre son lo que uno espera. Bajo cualquier punto de vista, no claudiques ni te desmorones porque emprender es una carrera larga cuya meta siempre se ve lejana. Si emprendiste en algo que te gusta, es porque lo amas… así que es el mejor motivo para no decaer.

 

4.-  Apóyate cuando no puedas hacer algo

Es importante que el día a día no absorba tu objetivo estratégico. Independiente de cuál sea ese objetivo, es muy importante que no te desvíes de eso que te trazaste inicialmente. Y, en ese sentido, nunca es malo apoyarse en gente o partners que te puedan dar una mano en algún aspecto que te cueste o te demande tiempo. Quizás un buen contador o alguien que maneje las redes sociales o incluso —si vendes productos— en alguien que te dé una mano con el delivery. 

 

Esperamos que estos consejos lejos de desalentarte, te impulsen a tomar la decisión de tener tu propio negocio. Emprender no es fácil y por lo mismo es importante saber qué camino recorrer antes de hacerlo. 

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